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miércoles, 15 de abril de 2009

Roble milenario de Echagüe. Valdorba parte II


Vuelvo a adentrarme en esta ocasión en la maravillosa Valdorba. Mi destino me llevará a descubrir uno de esos pequeños secretos que guarda este magnífico valle de Orba. No es otro que el imponente Roble Milenario de Echagüe. Echagüe es una pequeña localidad situada al norte de la Valdorba. Pertenece al ayuntamiento de Olóriz y está considerado como el “balcón de la Valdorba”. Dispone de alojamientos rurales para poder realizar una estancia más prolongada y gratificante. En el pueblo destaca, nada más llegar, la parroquia de la Asunción. Una preciosa construcción de nave única realizada en 1763 que tiene una entrada porticada con dos arcos a la cual se accede subiendo una pequeña escalera. Destaca en su interior un retablo de la Inmaculada de estilo rococó y un lienzo de San Román nonato.
Esta parroquia será nuestro punto de partida. Ya desde el pueblo si preguntamos a los lugareños, que se muestran amables y orgullosos de su legado, nos indicarán el punto donde se haya nuestro destino y también que este se encuentra un tanto “escondido” pese a su monumental talla pero que es fácil de encontrar.

Bajamos el camino que pasa por delante de la parroquia y encaminamos nuestros pasos hacia un sendero que desciende hasta llegar a una pequeña charca donde es fácil poder observar Tritones, Salamandras y quizás alguna rana aunque se trate de una balsa para abrevar al ganado. Es interesante, durante todo el recorrido, ir fijándose en los posibles restos de animales. No es difícil encontrar heces de Garduña, Zorro, Tejón, etc. a lo largo del mismo.
El camino es agradable y el paisaje, tan solo “roto” por el cercano parque eólico y sus tremendos molinos de metal blanco que parecen saludarnos con sus largos brazos desde las alturas de la sierra, ofrece unas bellas vistas en cualquiera de los ángulos desde los que miremos. Obtenemos un preciosa imagen del “cabezo” pelado de la Peña de Unzué, un tanto diferente al que todos estamos acostumbrados a ver desde la carretera. Los bojes son los grandes protagonistas y pueblan a su libre albedrío los campos que estamos recorriendo. Enebros, manzanillas, pinos, tomillares, campos de cultivo, matorral mediterráneo en general, componen un estupendo paisaje donde aves como el Escribano soteño y cerillo, la Tarabilla común, el Petirrojo, el Triguero y una larga lista de ellas comparten su espacio con Aguilillas calzadas, Busardo ratonero, Buitre leonado y un sinfín de especies de mamíferos, micro mamíferos y coleópteros.

Nuestros pasos nos conducen, por una larga pero no muy pronunciada cuesta, hasta llegar a una portalada metálica la cual deberemos pasar y llegar a una segunda puerta. Desde este punto, sin atravesarla, giraremos a mano derecha siguiendo el camino marcado por el paso de los tractores hasta desembocar en un pequeño prado donde descansan las ruinas de unas bordas que aún se resisten a desaparecer y siguen formando parte de este mágico paisaje. Merece la pena pasear un poco por las inmediaciones y disfrutar de las vistas y del aire valdorbés. Bien, aquí viene la “complicación” de encontrar el roble. Volvemos hacia el camino por el que hemos llegado y a mano izquierda se adivina un pequeño sendero que se adentra entre los árboles dejando una de las bordas a su izquierda. La sorpresa es inmediata y de frente nos encontramos con el magnífico ejemplar. Nos abraza con un cálido saludo de sus largos brazos leñosos conocedores de la vida de estos parajes desde tiempos inmemoriales. Es una sensación de alegría por el camino andado y de respeto por su presencia lo que embarga al caminante.

Vistas del roble milenario

A la hora de regresar podremos optar por varias opciones. O bien volver sobre nuestros pasos, seguir una senda que se abre en la zona del roble la cual acaba desembocando en el “camino principal” que lleva de vuelta a Echagüe o bien, si se tiene tiempo, seguir el camino del tractor que hemos venido siguiendo y realizar el trayecto de vuelta por él hasta desembocar en un bosque que serpenteando nos llevará de nuevo al camino de la charca y de allí hasta el pueblo. Cualquiera de las alternativas es buena siendo esta última, lógicamente, la más larga pero quizás la más interesante.
En cualquier caso, por una u otra senda, el milenario roble de Echagüe nos estará esperando para contarnos su historia y formar a su vez parte de la misma.

IMÁGENES:




Salu2!!!

3 comentarios:

mikelgar dijo...

Qué hay amigo killer! Hace un par de años hice ese paseo, precioso, la verdad. Pero tuve la mala idea de ir en una salida "escolar". Nunca olvidaré a todos aquellos niños tratando ese árbol como un columpio!! Me puse malo....seré un talibán?!
Salud compañero!

Jm dijo...

Muy buena la foto del buitre.
saludos

Brookei dijo...

Vaya paseito!!!

Parece ser una zona estupenda, supongo que la lista de aves será tan magnífica como tus fotos ;)

Saludos